AMI-L
La
Detección Del Error Y Su Control, Un Desafío Para El Anestesiólogo
REV.
ARG. ANEST. 1999; 57: 2: 99-106 ART. ESPECIAL
Dres.
Adriana Mercuriali*, Ariel F. Ramírez*, Beatriz E. Enz de Usarralde**
Dirección
Postal: Dra. Adriana Mercuriali, Yerbal 490, 9º A, (1405) Buenos
Aires.
Aceptado: 28/04/99
El error humano
puede ocurrir en nuestra actividad cotidiana y, teniendo en cuenta que
el hombre comete errores y que los mismos son inherentes a la función
cognitiva humana, sería prudente tomar conciencia de ellos para
evitar su reiteración. Para analizar la génesis del error
es necesario considerar que en toda acción humana intervienen aspectos
cognitivos y de sensopercepción. Basados en esto proponemos la
clasificación de Short que divide a los errores en errores activos,
errores latentes, errores humanos y errores por desatender las reglas
(violation). En algunos países hay entidades que tienen como objetivo
el determinar y clasificar las causas de error para crear pautas de prevención
basadas en datos estadísticos, como la Australian Incidents Monitoring
Study (AIMS), y otras entidades, como la Specially Workings Groups (SWG),
la que ha realizado estudios y registros de incidentes para crear registros
nacionales de incidentes que, basándose en resultados estadísticos,
categorizan los errores y desarrollan estrategias para prevenirlos ó
minimizarlos. En nuestro medio no será fácil conseguir una
estrategia de prevención adecuada en tanto no se implemente un
sistema de denuncias de incidentes acorde con la idiosincrasia de nuestro
medio laboral, por lo que nuestra propuesta es crear un sistema de denuncias
que respete anonimato, confidencialidad y seguridad legal. Los resultados
serán analizados en forma confidencial por una comisión
de opinión permanente, a fin de llevar a cabo la normalización
de medidas preventivas y su divulgación en el ámbito nacional.
El error en
el hombre es un hecho desacertado que suele ocurrir con frecuencia y que
en general no deriva en accidente. Pero en ocasiones, cuando algunos de
estos incidentes se transforman en accidentes, el análisis de los
hechos se realiza en general para demostrar la culpabilidad. El error
también puede ser definido con el criterio estricto de desempeño
que se desvía del ideal. Sin embargo, la vasta mayoría de
los errores que se cometen son triviales o se solucionan fácilmente
y, si son comentados, será en forma escueta o rápidamente.
La eficacia del profesional dependerá de su preparación,
experiencia y rapidez de acción1, ya que la Anestesiología
es la única especialidad que asume la responsabilidad de resolver
situaciones vinculadas necesariamente con otras especialidades2. La responsabilidad
principal del anestesiólogo es proteger y mantener las funciones
vitales del paciente dentro de los límites compatibles con la vida
mediante su manipulación y control minuto a minuto, al tiempo que
otros especialistas combaten la enfermedad para prolongarle la vida2.
En el trabajo del anestesiólogo intervienen múltiples factores
provenientes de la interacción con el paciente y con la máquina
de anestesia. Es lógico pensar que de esta multiplicidad de situaciones
puedan surgir incidentes y/o accidentes.
Cuándo
Y Por Qué Se Cometen Errores
La naturaleza
ha provisto al ser humano de monitores fisiológicos que son la
vista, el tacto y el oído, esenciales para cualquier actividad.
Estos reciben miles de estímulos que posteriormente son interpretados
por el cerebro, quien modula las respuestas.
Pero también
debemos reconocer que la fiabilidad de estos monitores es variable, ya
que pueden verse alterados por distintos factores como estrés,
fatiga, exceso de trabajo, etc. En nuestra tarea un error puede considerarse
como una prestación enmarcada fuera de los cánones normales,
entendiéndose por prestación normal a la realizada por un
operador experto y competente.
Sabemos que
en nuestra actividad los plazos son breves y los resultados implacables
y que, dentro del equipo quirúrgico, el anestesiólogo debe
tomar la decisión de actuar en las tareas que le competen y el
cirujano también debe hacerlo en lo que le atañe, para subsanar
los errores en el campo quirúrgico. Si existe una hemorragia importante,
por más que el anestesiólogo reponga volumen, la acción
del cirujano al cerrar el vaso sangrante será determinante de la
evolución del paciente. Claro está que en cada momento de
un acto anestésico existe una estrecha interacción entre
el conocimiento, la experiencia del equipo profesional interviniente,
los objetivos que espera alcanzar con el acto y los recursos de que dispone
para realizar la tarea (equipamiento, drogas, infraestructura del medio
asistencial en el que actúa, con todo lo que ello implica, etc.)3.
El error es
un hecho desacertado que suele ocurrir con frecuencia y que en general
no deriva en accidente, como dijimos al principio. El error puede ser
involuntario o una acción no acorde con la intención del
anestesiólogo, o sea, un desliz.
Definimos incidente
como un hecho inesperado en el que puede ocurrir u ocurrió, sin
aparente daño, una disminución del margen en la seguridad
del paciente; mientras que accidente es el resultado adverso o negativo
en el que se ha instalado el daño3 como consecuencia de la acción
emprendida. Problema es cualquier circunstancia o situación que
requiere un cambio en el plan de ejecución original. Si un hecho
desestabilizante, como es el error, no fue identificado o corregido a
tiempo, puede pasar de incidente a accidente con la consecuente injuria,
daño y/o muerte.
La anestesia,
a pesar de ser un procedimiento sometido permanentemente a rigurosos controles,
no se halla exenta de riesgos, al igual que no lo está ninguna
otra actividad del hombre. Sin embargo, la aparición periódica
de complicaciones es muchas veces percibida como el resultado de deficiencias
técnicas, de errores de criterio en la aplicación de procedimientos
más acordes con las condiciones clínicas y quirúrgicas
del paciente, o como un problema relacionado con la vigilancia transoperatoria
del enfermo.
La complejidad
de la problemática del error en el quirófano reside esencialmente
en el amplio campo que abarca, que no sólo engloba la circunstancia
generadora del riesgo (en nuestro caso anestesia/anestesiólogo,
acto quirúrgico/cirujano), sino también una serie incontable
de circunstancias condicionantes que actúan como factores adicionales
y contribuyentes de riesgo: urgencia o emergencia, horas del día,
experiencia de los médicos actuantes, características propias
del hospital, equipamiento, existencia o no de servicios complementarios
de diagnóstico o tratamiento, recursos humanos, etc.
El acto anestésico
está integrado por múltiples partes que pueden combinarse
en infinitas formas. Por esta razón, la predicción del error
anestésico se ve afectada por un cierto grado de incertidumbre
procedente, en parte, del carácter siempre cambiante e incompleto
de los conocimientos que poseemos, que puede ser el resultado también
de la aparición siempre posible de fenómenos novedosos e
inesperados.
Los errores
pueden ser clasificados de distintas maneras. Short y col.4 diferencian
los errores en: activos, latentes, humanos y desatender las normas (violation,
literal del autor).
Errores Activos
Estos son precursores
inmediatos de un incidente y/o accidente. Son causados por acción
directa del actor y generalmente se sustentan en la falta de información
acerca de la acción que se pretende tomar5,6.
Errores Latentes
Son problemas
en el “sistema”, cuyas consecuencias permanecen inactivas,
haciéndose evidentes cuando se combinan con otros factores que
rompen las defensas del sistema. Involucran al personal que está
distante en tiempo y espacio de los lugares de trabajo, por ejemplo: diseñadores,
alto nivel de decisión, directores, mantenimiento del personal.
Errores Humanos
Dentro de este
grupo podemos hacer referencia a tres tipos de errores:
1. Errores
cognitivos.
2. Errores
de comunicación.
3. Errores
por estrés.
Errores Cognitivos
Resultan de
una ejecución fallida o del diseño de una estrategia inadecuada,
producto del desconocimiento o la falta de experiencia. Los errores cognitivos,
por definición, no sólo ocurren por desconocer los conceptos,
sino también por no reconocerlos. La acción fallida o la
no-intentada es una equivocación.
Los errores
de evaluación del riesgo, la inexperiencia y la falta de familiaridad
con el medio o con los equipos constituyen factores contribuyentes en
el 16, 11 y 4% respectivamente, según una lista de 2.000 incidentes
publicados por A.I.M.S. (The Australian Incident Monitoring Study)7.
Errores De
Comunicación
Nuestra tarea
se desarrolla en quirófanos generalmente ruidosos, por el desplazamiento
del personal, con órdenes y contraórdenes, donde el uso
del barbijo dificulta saber quién o qué pregunta. A ello
se agregan las diferentes alarmas de los monitores, con su sonido tedioso
y cansador. Éstos están generalmente mal ubicados, lo que
dificulta su observación, así como el campo visual del anestesiólogo,
limitado por los campos quirúrgicos. No es de extrañar que
con una disposición no ergonómica de los monitores, sumado
a un entorno bullicioso, las relaciones interpersonales se vean afectadas,
aumentando la posibilidad de cometer errores.
Errores Por
Estrés
El término
estrés, según el diccionario, significa fuerza, peso, tensión,
poner en un aprieto o someter a esfuerzo8. Nace cuando aparece un desequilibrio
entre las demandas planteadas a un individuo y su capacidad para satisfacerlas.
En la práctica anestesiológica, el origen del estrés
proviene del trabajo en sí mismo, a lo que se agrega el aumento
de las expectativas del paciente, la competitividad laboral, el temor
a las acciones legales, las presiones externas, familiares o económicas,
etc. Algunos orígenes de estrés son inevitables, pero otros
son controlables, como la fatiga y la falta de sueño.
Errores Por
Desatender Las Reglas (Violation)
Short los define
como el resultado de una desviación deliberada o “violation”
de la práctica estándar, algoritmos, normativas del servicio,
normativas de las autoridades, etc., necesarios para mantener un funcionamiento
seguro de situaciones potencialmente azarosas, que nosotros podemos denominar
como “desatención a las reglas establecidas”.4
Causas De Accidente
Investigaciones
sobre accidentes, realizadas en distintas áreas (como plantas nucleares,
transportes marítimos y aviación comercial), mostraron que
aquéllos no son producidos por una causa única sino por
una multiplicidad de factores que interactúan y constituyen el
proverbial capítulo de los accidentes9. Algunos investigadores
creen que establecer la causa de un accidente es perjudicial, mientras
que algunas organizaciones lo creen necesario y útil para prevenir
nuevos accidentes. Cualquiera sea la clasificación usada, muchos
accidentes aéreos son descriptos como error humano (entre el 42
y el 87%), que es solamente sinónimo de error del piloto. Igualmente,
el error humano en la sala de operaciones puede ser del anestesiólogo;
pero también puede ser por fallas técnicas, fallas en el
diseño de algunos equipos, desconocimiento de quien compró
o autorizó la adquisición de una pieza inadecuada del equipamiento,
mantenimiento inapropiado de los monitores por personal no idóneo.
Hay puntos de vista extremos que arguyen que todos los accidentes resultan
del error humano y otros que los describen como fallas técnicas
o actos de Dios, reflejando meramente nuestra ignorancia o renuencia a
probarlo profunda o sagazmente.
Sin embargo,
para los fines prácticos, diremos que los accidentes son generalmente
complejos y causados o al menos exacerbados por muchos factores y que
el error humano a veces tiene una gran parte en su causa.
Para un médico,
aceptar que él o ella es tan apto como cualquiera para cometer
hoy un error catastrófico es el primer paso hacia la prevención;
mientras que reivindicar la excepción por el fundamento de ser
profesor, consultor o tener 30 años de experiencia es el primer
paso del camino al desastre.9
Un principio
básico de este artículo es que todos los hombres, sin excepción,
cometemos errores, y que tales errores son completamente entendibles y
son parte necesaria de la función cognitiva.
Desde el momento
en que un accidente ocurre en la sala de operaciones, una de las mayores
fuentes de evidencia comienza a deteriorarse rápidamente y llega
a ser distorsionada. Esta fuente es la memoria de los participantes del
evento. Una gran variedad de evidencia anecdótica y de laboratorio
muestra que la memoria decrece rápidamente en el tiempo y que es
distorsionada en dirección de la simplicidad y la coherencia. Nos
parece odioso el caos informacional y la necesidad básica de estructurar
una situación y probar una razón coherente de lo que pasó.
Así, con la mayor integridad, pronto comenzamos a informar no lo
que pasó sino lo que debió haber pasado.
Para analizar
la génesis del error es necesaria la observación lógica
de todas las etapas que conlleva una acción humana.
Cuando se instala
un evento desestabilizante, la secuencia del pensamiento sería:10
Comienzo de
la desestabilización.
Activación
de las alarmas.
Identificación de las alarmas.
Identificación del hecho desestabilizante.
Corrección del mismo.
Vuelta a la estabilidad.
Como en toda
acción humana, en la génesis del error intervienen aspectos
cognitivos y de sensopercepción. Los primeros se refieren a la
pericia o conocimientos técnicos sobre una tarea dada; los segundos
nos informan acerca de cómo observar determinados fenómenos
y sobre esta base modificar o no el curso de los mismos.
¿Puede
Prevenirse El Error?
Creíamos
que el primer paso para la prevención de un error es conocer las
causas del mismo a fin de lograr un control efectivo y evitar el incidente
o accidente. Pero leyendo a Allnutt9 nos parece criterioso considerar
lo dicho por él:
« El
aceptar que hoy podemos cometer un error grave, es el primer paso para
la prevención.»
Es importante
reconocer que el resultado de nuestro trabajo puede verse afectado por
un error y si esto sucede, deberíamos observar todas nuestras acciones
con espíritu crítico y comprobar si realmente nuestra respuesta
fue la adecuada para esa situación.
En 1984 Cooper
y col. manifestaron acerca de los incidentes críticos: “Tal
vez el peligro más sutil de la anestesiología es su relativa
seguridad».
Una de las
tareas principales del anestesiólogo es la vigilancia, condición
necesaria pero no suficiente para un rendimiento adecuado. Con la atención
sostenida o vigilancia, nuestros sentidos están dirigidos al foco
de atención, alertas ante cualquier cambio que se produzca; lo
que implica una detección del incidente más que una capacidad
de rápida respuesta al mismo.11 Muchas veces esta capacidad puede
estar disminuida por estrés, fatiga, alteración del ritmo
circadiano, falta de sueño, por intensas y prolongadas jornadas
de trabajo.
El tomar una
conducta frente a un determinado hecho implica la posibilidad de un error.
Decir que un hecho es más probable que ocurra a que no ocurra significa,
en último término, aceptar que nunca habrá una seguridad
absoluta de que dicho acontecimiento se ponga en realidad de manifiesto.
Y muchas de las decisiones que se toman en cualquier actividad humana
se basan en conocimientos a veces incompletos de circunstancias probables
que rodean la acción. Por lo tanto, siempre existirá la
posibilidad de una decisión errónea basada en las mejores
razones médicas. Y aunque la elección sea justificada y/o
justificable, desde el punto de vista estadístico y jurídico,
el error no implica necesariamente culpa; es posible que como consecuencia
de la acción tomada se produzca un incidente o un accidente anestésico
de gravedad impredecible.4
Al ser el error
un complejo dinámico no es sorprendente que la solución
no sea única. Algunos autores hablan de ciertas analogías
entre la práctica de la anestesiología y la aviación
comercial, en cuanto a la complejidad de la tarea y a los problemas de
comunicación interpersonal, pero no así en la implementación
de estándares para la prevención de errores. En la aviación
comercial, a los pilotos se les impone cumplir estrictamente estos estándares,
que son12:
· Entrenamiento
con distintos modelos de avión.
Limitación
de horas de trabajo, con obligación de descanso.
Política del “get off”: si algún piloto manifiesta
dudas sobre su confianza para volar con seguridad, primero se lo aparta
del trabajo y se pregunta después, procurándole la asistencia
que se considere necesaria.
Dos pilotos para proporcionar sostén y reaseguro profesional.
Entrenamiento en simulador.
Desarrollo de “recursos de cabina”: esto significa desarrollar
habilidades de comunicación, trabajo en equipo, autovigilancia
y manejo del estrés.
El retiro de la profesión como máximo a los 60 años
(para algunas aerolíneas es a los 55 años).
Un objetivo fundamental para la CRM (gestión de recursos de cabina)
consiste en que los pilotos trabajen en equipo para reducir errores, tomando
conciencia de la mayor eficacia de la colaboración para prevenir
el error, basándose en la psicología social, organizativa
y del conocimiento, así como en la investigación del factor
humano que aborda la interacción entre la persona y la máquina12.
De acuerdo
a lo arriba mencionado nos preguntamos: ¿por qué en nuestra
especialidad no se implementan medidas acordes?
¿Cómo
Prevenimos Entonces Un Incidente?
La denuncia
o comunicación de los incidentes es una forma de investigar la
calidad y monitorear en forma continua un servicio de anestesia, métodos
de anestesia, identificación rápida de los errores recurrentes.
Pero la recolección de datos es sólo el primer paso, el
segundo paso es elaborar estrategias para evitar la recurrencia de los
errores, su implementación y la evaluación de los resultados.
A pesar de
la complejidad del problema, tiene una solución posible: a través
de la formación teórica continua, la utilización
de los simuladores de anestesia13 y la creación del registro de
incidentes.
Importancia
De Crear Un Registro De Incidentes
Nuestra impresión
sobre el proceso de recolección de incidentes es que la mayoría
de los errores aparentemente pequeños no son tomados en serio y
que el riesgo de su tratamiento es función casi exclusiva de la
capacidad del anestesiólogo para reaccionar instintivamente y sin
defectos cada vez que surge un problema.11
No obstante
considerar que la mayoría de los incidentes y/o accidentes son
causados por error, no todos los errores implican culpabilidad. El propósito
de la investigación de un accidente es establecer qué pasó
y por qué pasó. Los investigadores son humanos y la mayoría
serían felices si se pudiese demostrar que la causa del accidente
fue una falla técnica o una rareza de las condiciones clínicas.
Por ello es importante crear una base de datos de incidentes y accidentes,
con detalles suficientes que permitan identificar los mecanismos y factores
que originaron el error.
El profesional
tiende a pensar que si hubo un incidente que no se transformó en
accidente no debe trascender y si eso ocurre lo comentará fuera
de contexto tratando de deslindar toda responsabilidad.
Reconocemos
también que hay al menos tres factores que pueden alterar el proceso
de recolección e investigación de accidentes y son7:
· La
memoria de los eventos se degrada rápidamente, perdiendo simplicidad
y coherencia.
Los involucrados
en el accidente no están preparados para la denuncia del hecho
y sólo declaran observaciones parciales, sin relatar detalladamente
lo sucedido, en ocasiones por cuestiones médico-legales y en otras
por desconocimiento en la materia.
Ocurrido el accidente, los colegas que conocen y comentan el hecho tienen
sus propias teorías y suelen prejuzgar, influidos por preconceptos
que no siempre están basados en su experiencia y conocimiento.
Es preferible preguntar a la gente involucrada en un evento inmediatamente
después de sucedido éste, para evitar el primero de los
tres factores antes mencionados. Otro aspecto que ayuda al profesional
a encarar la denuncia es la confidencialidad del hecho; su carácter
anónimo permitirá recabar muchos detalles de lo sucedido
y descifrar más fielmente los resultados, a fin de ser volcados
a una base de datos cuyo objetivo sea solamente la modificación
de conductas para prevenir los errores.
Al no existir
este tipo de datos en nuestro medio, recurrimos a bibliografía
extranjera y encontramos que denotan una profunda preocupación
en la confección de bases de datos confiables, libres de sesgos,
ya que el único objetivo es la búsqueda del error para establecer
exclusivamente pautas de prevención y no constituirlos en meros
hechos de denuncia. No debemos olvidar que los trabajos extranjeros provienen
de estructuras administrativas donde los anestesiólogos ya tienen
sistematizado un catálogo de todos los errores relacionados con
el ejercicio profesional, que, al ser anónimos, permiten incluir
muchos detalles que no figuran en la ficha anestésica. Estas características
facilitan su denuncia y permiten establecer y dar a conocer una casuística.
Una institución reconocida al efecto es el A.I.M.S. (Estudio para
el Monitoreo de los Incidentes de Australia) y otra la S.W.G (Specially
Workings)14, que han realizado estudio y recolección de incidentes
críticos para crear registros nacionales. También en las
últimas revisiones de la clasificación de enfermedades de
la OMS (ICD: International Clasification of Diseases) hay algunos capítulos
destinados a complicaciones y efectos adversos médico-quirúrgicos,
pero no están clasificados por orden y por causas externas de morbimortalidad
anestésica. Es de considerable importancia, aunque no lo suficientemente
extensa en el campo anestésico.
CONCLUSION
El monitoreo
de los incidentes y su informe no es un concepto nuevo en Anestesiología;
se aplicó en 1978 para el análisis de técnicos en
anestesia (Cooper y col.), basados en programas de estudios de incidentes
de aviación de la fuerza aérea de los EUA, durante y luego
de la Segunda Guerra Mundial15.
Los resultados
adversos suelen ocurrir por errores humanos, los que pueden estar involucrados
directa o indirectamente (como en el caso de diseño, fabricación,
instalación, control y mantenimiento de alguna parte del sistema),
por problemas inherentes al sistema o por interacción de ambos.
Los investigadores encontraron que hay como mínimo un 80% de incidentes
serios en sistemas donde se intercalan hombres y máquinas. Debido
a ello la cadena de responsabilidades de la prevención puede ser
larga y compleja como para poder identificar la causa del error.
A partir de
la denuncia del incidente se puede determinar qué, cómo
y cuándo sucedió y sobre la base de esto categorizar los
problemas para poder desarrollar estrategias de prevención o minimización.
Como en todo sistema, para ello, se necesitan directivas.
Propuesta:
El Registro Nacional de Errores
La calidad
de la atención no sólo depende de la eficiencia con que
se encare el ejercicio profesional, determinado por la formación
y entrenamiento, sino también por la autocrítica, valor
a veces distorsionado por la competitividad, la sobreexigencia y la actitud
cada vez más querellante de nuestros pacientes.
Debemos en
primer lugar estar convencidos de que el error es previsible, recién
entonces daremos un paso importante para la creación de la base
de datos de fichas de incidentes.
La información
obtenida de las comunicaciones debe ser mensurable y relevante para que
puedan ser tratadas como índices epidemiológicos. Deben
ser anónimas; posteriormente deberán ser analizadas y discutidas
en forma confidencial por un grupo de anestesiólogos experimentados,
a fin de proceder a la estandarización de medidas preventivas.
Los resultados obtenidos pasarán a una base de datos para su codificación
y ulterior divulgación en el ámbito nacional.
Los avances
tecnológicos en el monitoreo y en el diseño de las máquinas
de anestesia, así como la diversidad de drogas disponibles, han
mejorado la calidad de atención y la seguridad en nuestra especialidad.
Creemos que el diseño e implementación de una ficha de denuncia
de errores, acorde a la idiosincrasia de nuestros colegas anestesiólogos,
constituyen un objetivo fundamental para encaminar la prevención
del error en anestesia como estímulo necesario para la generación
de nuevas conductas.
Basados en
la A.I.M.S. (Australian Incident Monitoring Study)7 y en su reporte de
incidentes proponemos el diseño de una ficha de denuncia que asegure
confidencialidad, anonimato y seguridad. Ésta contiene el encabezamiento
(datos descriptivos del profesional) y dos secciones: una que incluya
la narración de los hechos en forma concisa y clara, y en la que
conste la opinión personal del anestesiólogo involucrado,
y una segunda que apuntará a identificar rápidamente los
factores que se consideren contribuyentes. El diseño de la ficha
es simple, para que la confección de las respuestas sea sencilla,
clara y precisa, a fin de llegar a una comprensión rápida
del incidente.
Los expertos
que analizasen las denuncias, en un futuro mediato deberían elevar
informes periódicos de los incidentes, codificando los errores
y revisando y actualizando las fichas de denuncia.
Seguramente,
con el avance de las comunicaciones será factible la recepción
de las denuncias por correo electrónico así como la creación
de foros de discusión entre los diferentes servicios, vía
Internet.
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